“Y si” La frase a la que nos aferramos por miedo

Todos tenemos DESEOS y NECESIDADES, asimismo todos tenemos MIEDOS, y a nada se le teme más que a la imposibilidad de satisfacer el DESEO o NECESIDAD. Dicho miedo es directamente proporcional a la intensidad del DESEO o lo apremiante de la NECESIDAD, en otras palabras, mientras más lo DESEAMOS más tememos el no obtenerlo, la consecuencia es la PARÁLISIS.

Llamo PARÁLISIS a la incapacidad que a veces podemos experimentar de realizar ACCIONES tendientes a la SATISFACCIÓN del DESEO o la NECESIDAD en cuestión. A esas veces en que el MIEDO al fracaso, al rechazo o a la propia insatisfacción es tan grande que ni siquiera nos permite ponernos en movimiento para al menos intentar la SATISFACCIÓN del DESEO o la NECESIDAD.

Todos experimentamos en algún momento esa PARÁLISIS, la enfrentamos cuando no nos decidimos a “lanzarnos” a por algo. Puede ser tan sencillo como el MIEDO a causa de la incertidumbre económica al momento de comprar algo que queremos, manifestado en el clásico: “¿De verdad lo NECESITO?” Y aderezado con el: “No debería” (recuerda el artículo de DEBO, PUEDO, QUIERO que puedes leer aquí).

La combinación de esas palabras en tu cabeza, mezcladas con el MIEDO natural y ocasionalmente irracional, causa la PARÁLISIS, la NO puesta en movimiento de mecanismos que, de manera natural, serían tendientes a buscar la satisfacción de una NECESIDAD.

Cuando el DESEO toma forma, se materializa el camino para SATISFACER ese DESEO, sin embargo y pese a que ese camino es claro, no transitamos ese camino, nos PARALIZAMOS ante la posibilidad de alcanzar lo que tanto DESEAMOS.

Y ahí surge la figura del “Y si”, una idea que queda impregnada en nuestro inconsciente que sirve para sostener la propia PARÁLISIS, el “Y si” encubre la idea de que lograríamos alcanzar ese DESEO en caso de verdaderamente intentarlo, “y si lo hiciera seguro lo conseguiría”. No obstante la persona NO lo hace.

Un tanto extraño que tanta certeza no venga acompañada de una acción.

La TENSIÓN que se produce ante la posibilidad de la INSATISFACCIÓN de un DESEO o NECESIDAD es realmente fuerte, aterradora. Aquello que queda una vez las esperanzas son hechas añicos es el DOLOR, la FRUSTRACIÓN, la AMARGURA. Nuestro frágil Yo posiblemente no podría soportarlo por lo que crea la figura del “Y si” para mantener en el mundo de la fantasía el DESEO y evitar el DOLOR de la negativa. Al hacer eso nos PARALIZA.

Pero dicha PARÁLISIS no sólo “impide” o “mitiga” el DOLOR sino que no SATISFACE el DESEO o la NECESIDAD. Por lo mismo al final te quedas justo como estabas. La PARÁLISIS no es otra cosa sino MIEDO, un MIEDO que no nos permitirá accionar para SATISFACERNOS.

¿Qué hacer? ¡Rompe al “Y si”! Despójate de ese placebo y toma una acción que te acerque a verdaderamente SATISFACER tu DESEO, enfrenta la posibilidad del DOLOR, de la FRUSTRACIÓN, de la AMARGURA; después de todo has leído ya bastantes artículos que te ayudarán a sobrellevar la PROBABILIDAD de la INSATISFACCIÓN (Posponer, Renunciar y Transformar). Verás que el DOLOR no es tan insoportable como quizá lo imaginabas mientras que la sensación del DESEO que no logra verse satisfecho será mucho más doloroso e incómodo a largo plazo, con potenciales dañinos mayores para tu bienestar y para tu META.

Rompe con tu “Y si” y colócate en la POSIBILIDAD de lograr eso que DESEAS.

Christopher Nolan en The Dark Knight Rises lo dijo de una manera excepcional:

“¿Cómo moverte más rápido de lo posible, cómo pelear por más tiempo del posible, sin el más poderoso impulso del espíritu, el miedo a morir?”

El MIEDO no está en ti para PARALIZARTE, está para darte más fuerza, para ayudarte a alcanzar tu META. Si dejas que el MIEDO te PARALICE te estás colocando justo en el sitio donde no quieres estar, en el lugar del que tanto te proteges, en la zona de la FRUSTRACIÓN, puesto que el ser incapaz de SATISFACER tu DESEO es lo que produce esa FRUSTRACIÓN. El MIEDO ha sido transformado y no por ti sino por quienes te CONSTRUYERON.

Así que finalmente la PARÁLISIS, el “Y si”, no están ahí para protegerte cómo crees sino para causarte precisamente el daño del que te pretenden cuidar.

No caigas en la PARÁLISIS y actúa, realiza ACCIONES que sean tendientes a la consecución de tus OBJETIVOS, tus METAS. Las ACCIONES son las que te colocarán un paso más cerca de LA META, que ES SER FELIZ.