Los celos son un fenómeno emocional con el que todos debemos confrontarnos alguna vez, es una sensación desagradable, perturbadora e insidiosa, que indica que un límite está siendo traspasado. Ante esa sensación los seres humanos reaccionamos de una manera que pudiera ser altamente destructiva.
Debemos comprender los celos como un fenómeno independiente de la conducta celosa. El celo es una sensación instintiva, presente en todos los seres vivos, y no tiene relación directa a una relación sentimental, como principalmente se manifiesta en las personas. Más bien los celos se relacionan a la percepción de posesión o propiedad.
En el mundo animal los celos se manifiestan principalmente en el territorio. Ciertas especies animales toman un territorio como propio y designan un perímetro; aquellos animales que ingresen ese perímetro están en riesgo de ser atacados hasta que se alejen lo suficiente del territorio.
También ocurre con las crías, distintas especies animales cuidan a sus crías y se comportan defensivamente cuando alguna criatura se acerca a su cría. Una anécdota personal es cuando una mascota que tuve tuvo sus primeras crías, pese a que mi mascota me quería mucho, noté su sensación defensiva cuando traté de tomar al cachorro para verlo. Si bien este evento fue muy temporal y desapareció al cao de unos días, me permitió conocer de primera mano el instinto del celo.
Sin embargo los seres humanos aplicamos el celo a más elementos. De manera inicial lo aplicamos a nuestras cosas: Nuestra casa, vehículo, teléfono y demás objetos personales. Naturalmente las personas tenemos un celo, un cuidado hacia aquello que consideramos nuestro. Debido a que nuestra civilización reconoce la propiedad privada, el celo a los objetos está totalmente justificado y cuenta con leyes que los regulan y validan.
Pero no lees este artículo por el celo a tus cosas, no, tú quieres saber del otro tipo de celos, los que sentimos referentes a la pareja. Esos son los celos que más daño te han causado, ¿no es así?
El celo a la pareja es sustancialmente el mismo que los demás. Como mencioné, es una reacción instintiva que emerge cuando percibimos que un límite está siendo traspasado. Sin embargo en la pareja no existe una ley que los valide; en otras palabras, no hay una posesión. Y ante esa carencia de posesión los celos se ven invalidados y pueden verse desbordados.
En efecto, debemos reconocer que no poseemos a la pareja, no tenemos derechos de ningún tipo sobre la pareja y, debido a ello, no podemos controlar lo que dicha persona haga o deje de hacer. Eso es el deber ser pero… ¿Y la sensación? ¿Qué hacer con ese sentimiento dañino que tanto nos perturba?
Normalmente te dirán que estás mal, que no deberías sentirte de ese modo, que tu pareja tiene derecho a aquello que te genera el celo. Y si bien esto último es cierto, la sensación de dolor y perturbación no se irá por ello, pues el celo es instintivo y tu cuerpo está reaccionando de manera instintiva, no racional.
Validación
Valida tu celo, tienes derecho a sentir celos, eres un ser vivo y, por ello, tienes la capacidad reactiva de tener celos al sentir que algo que consideras propio está en peligro. Como ser vivo que eres, no puedes no sentir celos al ser éstos una reacción natural. No te sientas mal por el sentir.
Pero no por eso vas a hacer tu «escena».
Observa
Validar el sentimiento no solo es dejarlo estar, es entenderlo. Sentir celos es solo eso, una sensación, que si bien es angustiante y dolorosa, es en sí una sensación. Eres un ser vivo pero también eres un ser humano, y por ello eres capaz de algo que el resto de los animales no: De razonar.
Necesitas entender tus celos y para ello debes observar el entorno en que se producen. ¿Hay elementos para sentir celos fundados o están en tu cabeza? ¿Realmente está ocurriendo algo? La única forma de saberlo es OBSERVANDO. Analiza si están ocurriendo hechos o situaciones que tengan un sentido lógico de celos.
Hay celos sin fundamento, que se disparan a la primera provocación; pero también los hay donde hay una lógica en ellos. Tu primer paso es analizar a cuál categoría pertenecen los tuyos.
Evalúa
La simple observación no es suficiente pues tus sentidos te engañan a causa de tus emociones. No tengas miedo de consultar, habla con tus allegados, pregunta si aquello que has observado tiene elementos para hacerte sentir mal. Esto no es igual a pedir permiso para sentir celos, es para que tú tengas elementos para determinar la percepción objetiva de la realidad y así dar el siguiente paso.
Si tus celos tienen fundamento y has evaluado que algo no está bien, es hora de actuar, pero…
Contención de actuación
Este es el paso más importante al ser en el que la mayoría de las personas actúa por impulso. Y es que no cualquier momento es buen momento para actuar. Tu acción debe ser medida y calculada para no ser destructiva sino protectora de tu integridad emocional.
No es solo actuar sino saber cuándo y cómo hacerlo, teniendo para ello claridad de tus propios límites y sabiendo lo que estás o no dispuesto/a tolerar en tu relación. Debes tener claro los elementos que A TI no te gustan y las peticiones CLARAS y CONCRETAS que vas a realizar, y claro, tener la CERTEZA de tu proceder en caso de que dichas peticiones no sean aceptadas.
Y fíjate que esto toma tiempo, por ello una acción por impulso es destructiva y dañina para tus objetivos. Si no te contienes, si nada más actúas en el momento, no tendrás claridad acerca de lo que quieres y no quieres en tu relación. Tu actuar debe llegar en un momento óptimo para ti, donde tengas seguridad física, estabilidad y suficiente apoyo en caso de que las cosas no resulten como quieres. En otras palabras: NO DE NOCHE, NO DE VIAJE, NO EN EL COCHE.
Tu momento de acción es cuando te sientes capaz de soportar el peor escenario, cuando tenas alternativas protectoras. Es por ello que, si vas a actuar, no lo hagas cuando lo sientas sino cuando tengas la preparación suficiente, por ello: AGUARDA. El momento llegará pero no es inmediato, AGUARDA.
¿Cómo logro todo lo anterior?
Tú puedes medir tu tolerancia a los celos y analizar un proceder eficaz, no obstante, si tu historia ha sido de «escena» tras «escena», un poco de ayuda no estaría mal.
Busca ayuda con un profesional. La Terapia Psicológica te permitirá comprender la raíz del celo, validar tu sentimiento y generar un plan de contención adecuado para tu situación personal. No todas las situaciones son iguales, tu plan de acción es personalizado a tu tipo de vida y capacidades personales.
La Terapia Psicológica es un atajo a tu propio crecimiento personal, te ayuda a mediar entre tus impulsos y tu razón. Mediante Terapia Psicológica podrás diferenciar entre celos fundados e infundados y desarrollar tu mejor método de acción.
Pero ante todo, quítate de la cabeza ideas románticas de un amor eterno o un mundo feliz. Los celos y los eventos que los producen son reales. No se trata de tu pareja, se trata de ti y de aquello que puedes y no puedes soportar en tu vida. Finalmente en Terapia Psicológica quizá te darás cuenta que el problema no está en los celos, sino en que tu conducta no es coherente con tu sentir. Muchas veces el mejor plan de acción es la retirada.




